En qué punto están las subastas
La cuarta subasta de largo plazo, el proceso contra el que cotizaba la mayoría de los compradores industriales en México, ya no existe. El CENACE suspendió el proceso SLP 2018 el 3 de diciembre de 2018 y comunicó a los participantes el 1 de febrero de 2019 que quedaba cancelado, mientras CFE, la SENER y el CENACE revisaban los objetivos y el alcance del mecanismo (Global Energy y La Jornada, 2 de febrero de 2019). La SENER no ha convocado un proceso sustituto. Para un gerente de planta o un director de finanzas que negocia suministro para 2021, el efecto práctico es la pérdida del precio público de referencia que todo el mercado usaba como base para cotizar.
Dos procesos privados ocuparon ese espacio. Bravos Energía ha operado una subasta privada y su director señaló en marzo de 2020 que el proceso estaba próximo a concluir. Grupo Vitol ofrece contratos a diez años a través de su plataforma mexicoelectrico.com a proyectos que habían preparado ofertas para la cuarta subasta cancelada (pv magazine México, 17 de marzo de 2020). Ambas son plataformas comerciales. Ninguna fija un precio regulado ni coloca a CFE del otro lado del contrato.
El 29 de abril de 2020, el CENACE emitió su Acuerdo para garantizar la eficiencia, Calidad, Confiabilidad, Continuidad y Seguridad del Sistema Eléctrico Nacional, que suspendió las pruebas preoperativas de centrales fotovoltaicas y eólicas e impidió nuevas solicitudes de pruebas. A nuestro juicio, la pregunta que enfrenta un comprador industrial ya no es si conviene esperar la siguiente subasta pública. Es si conviene contratar ahora, a un precio sin una referencia pública detrás, con un desarrollador cuya central podría no recibir autorización para energizarse en el calendario que el contrato supone.
A qué está abierto el mercado y a qué no
La reforma de 2013 y 2014 abrió la generación y el suministro calificado. No abrió el suministro básico, la transmisión ni la distribución, y ya tiene seis años, de modo que llamar a esto un mercado recién desregulado describe mal lo que un comprador realmente adquiere. CFE Suministro Básico sigue atendiendo a los usuarios regulados con tarifas aprobadas por la CRE. CFE Transmisión y CFE Distribución siguen siendo dueñas de las redes. El CENACE sigue despachando y operando el Mercado Eléctrico Mayorista.
Una instalación que migra al mercado libre cambia al proveedor de su energía y de su capacidad, nada más. Su porteo, el cargo por el uso de las redes de transmisión y distribución, sigue siendo un costo regulado que se fija a través de la CRE, y se mueve con independencia del descuento que un desarrollador ofrezca sobre el componente de energía. Cualquier comparación entre una oferta privada y un recibo vigente de CFE que mezcle ambos conceptos favorecerá a la oferta.
Qué entregaron en realidad las tres subastas concluidas
La SENER definió la política de las subastas de largo plazo, el CENACE las administró y publicó los resultados, y la CRE regula los permisos y las tarifas asociadas. CFE fue el comprador, no el árbitro. Las asignaciones, por fecha de fallo:
- Primera subasta, SLP-1/2015, resultados en marzo de 2016: 1,720 MW asignados, alrededor de 1,100 MW solares y 620 MW eólicos.
- Segunda subasta, SLP-1/2016, resultados en septiembre de 2016: aproximadamente 2,871 MW asignados.
- Tercera subasta, SLP-1/2017, resultados el 22 de noviembre de 2017: 2,562 MW en 14 proyectos, integrados por 1,323 MW de solar fotovoltaica en nueve centrales, 689 MW eólicos en cinco centrales y 550 MW de gas natural en una central.
Fuentes: Energías Renovables, 23 de noviembre de 2017, Energía Estratégica y los registros de proyectos de Proyectos México.
El precio que importa es el de la tercera subasta. Su promedio para el paquete más económico fue de USD 20.57 por MWh en conjunto con un Certificado de Energía Limpia, en dólares nominales de 2017 (pv magazine Latin America, 16 de noviembre de 2017, y Energías Renovables, 23 de noviembre de 2017). El CEL forma parte de la oferta, no es un agregado sin costo. Citar 20.57 como precio de energía a secas exagera qué tan barata era la energía por sí sola, y los compradores que lo hicieron en 2018 y 2019 construyeron expectativas de PPA que ningún desarrollador podía cumplir. El director de CFE señaló que la tercera subasta se liquidó alrededor de una tercera parte por debajo de la segunda y cerca de la mitad de la primera (Energías Renovables, 23 de noviembre de 2017). La oferta individual más baja, cercana a USD 17.7 por MWh más un CEL, correspondió a Enel. Los reportes de la época discrepan sobre si esa oferta era solar o eólica, y aquí no lo resolvemos.
Qué efecto tiene esto en un presupuesto de abastecimiento
Tres efectos, en el orden en que llegan al estado de resultados.
El primero es la formación de precios. Los resultados de las subastas eran la única serie de precios pública, auditada y desagregada por tecnología en este mercado. Sin una cuarta subasta no hay registro de 2019 ni de 2020. Un comprador que hoy compara dos ofertas de PPA cuenta con el resultado de noviembre de 2017 y con nada más reciente, y los costos de módulos y aerogeneradores de 2017 no son los de 2020. Presupueste diferenciales más amplios entre precio de compra y de venta, negociaciones más largas y el costo interno de conducir usted mismo un proceso competitivo en lugar de leer un precio de liquidación en una publicación del CENACE.
El segundo es la oferta de CEL. Las subastas eran el principal instrumento para crear volumen nuevo de CEL frente a la obligación que la CRE impone a la carga. La SENER modificó los lineamientos de otorgamiento de CEL mediante acuerdo publicado en el DOF el 28 de octubre de 2019, con lo que extendió la elegibilidad a las centrales limpias legadas de CFE, y un juez de distrito concedió la suspensión provisional de esos lineamientos el 12 de diciembre de 2019. La ausencia de una nueva subasta, sumada a una regla de otorgamiento sin resolver, convierte el costo de los CEL en un renglón vivo de un contrato de suministro para 2021 y no en un redondeo. Exija a cada proveedor que cotice el componente de CEL por separado de la energía.
El tercero, y el más inmediato, es la capacidad de entrega. El acuerdo del 29 de abril de 2020 afecta a las centrales ya construidas pero aún sin puesta en marcha. Un PPA que supone una fecha de operación comercial en 2020 de una central que sigue esperando pruebas preoperativas conlleva un riesgo de entrega que el precio cotizado no refleja. Lea las cláusulas de fuerza mayor y de retraso antes que el precio.
Lo que la cancelación no toca
Los contratos asignados en las primeras tres subastas se firmaron y siguen vigentes. La cancelación se aplicó al proceso de 2018 y no de forma retroactiva a las asignaciones anteriores. Una instalación que hoy se suministra bajo un contrato que proviene de una asignación de 2016 o de 2017 no está expuesta por esa vía. La exposición está en el abastecimiento nuevo y en los proyectos desarrollados con la expectativa de un contrato de compraventa en la cuarta subasta que ahora deben encontrar un comprador privado.
El argumento en contra
Las subastas privadas podrían resultar mejores para los compradores industriales de lo que fueron las públicas. Un proceso privado puede estructurarse en torno a un perfil de carga industrial y no a los requerimientos de CFE Suministro Básico, y puede combinar energía firme con renovables intermitentes en un solo contrato, algo que las subastas públicas no hacían para compradores individuales.
La desventaja es evidente. No hay contraparte regulada ni crédito del Estado detrás de la asignación, de modo que el comprador asume de manera directa el riesgo crediticio del desarrollador. Nadie está obligado a publicar los resultados, así que el problema de formación de precios no se resuelve, solo se privatiza. Y una asignación privada no vale nada si la central no puede aprobar las pruebas preoperativas, lo que hoy queda a discreción del CENACE sin una fecha de término declarada. Si las pruebas se reanudan pronto, la vía privada funciona. Si no se reanudan, el volumen contratado con proyectos todavía en construcción es lo que no conviene tener en cartera.
Diligencia sobre una oferta de subasta privada
- La fecha de operación comercial, el estado actual del permiso y de la interconexión de la central, y si ya concluyó las pruebas preoperativas o sigue en espera.
- Si el precio se cotiza con CEL o sin ellos, y con qué costo supuesto de CEL.
- Qué parte absorbe un cambio en el porteo o en los cargos regulados de red durante la vigencia del contrato.
- El perfil crediticio del desarrollador, la garantía de su matriz y qué ocurre en caso de retraso o de falta de entrega.
- La demanda de su propia instalación en MW frente al umbral de 1 MW para el registro como Usuario Calificado, y si el contrato supone una condición que usted aún no tiene.
- La asignación del riesgo de recorte y de despacho, dado que el despacho lo controla el CENACE y no el contrato.
Para conocer los antecedentes sobre cómo se elige la ruta de suministro, consulte nuestra nota sobre abastecimiento de energía para instalaciones industriales en México y, sobre la dirección regulatoria detrás de estos cambios, nuestro análisis de política regulatoria. También examinamos la suspensión de la puesta en marcha y sus consecuencias en costos en nuestra evaluación del aumento del riesgo en el mercado eléctrico mexicano.
Contraste una oferta de suministro con una referencia real
Mexico Energy Partners revisa ofertas de subasta privada y de PPA bilaterales contra la carga real de una instalación, y compara el costo entregado por MWh con la tarifa vigente de CFE renglón por renglón, incluidos el porteo y el costo de los CEL. Una revisión inicial requiere 12 meses de facturación de CFE, datos de intervalo cuando el medidor los registre y el borrador de la hoja de términos. Ninguna revisión garantiza un ahorro ni un precio determinado.
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